Alimentación del ganado ovino en sistemas intensivos
El ganado ovino aprovecha de manera excelente los forrajes de alta calidad, ya sea almacenados como heno o como henolado mezcla de gramíneas y leguminosas u ocasionalmente en forma de forraje verde cortado. El heno de buena calidad o el forraje almacenado es un alimento altamente productivo; el forraje de mala calidad, sin importar cuanta cantidad se suministre, solamente es adecuado para mantenimiento. La calidad del heno está determinada principalmente por lo siguiente:
Su composición (p. ej., una mezcla de hierbas y leguminosas como bromo/alfalfa o pasto azul/trébol).
La etapa de madurez cuando se corta (p. ej., la hierba antes del brote y la alfalfa antes de una décima parte de la floración).
Método y velocidad de recolección debido a la pérdida de hojas, blanqueamiento por el sol y lixiviación por la lluvia.
Deterioro y pérdida durante el almacenamiento y la alimentación.
En general, los mismos factores influyen sobre la calidad del ensilado. El análisis completo de los forrajes almacenados mejora la utilización de estos alimentos y permite un uso más eficiente de los suplementos de concentrados y minerales.